A Stella Fenández, una feriante de 50 años, la arrastraron por el piso como una bolsa de papas. Dos policías la tironearon de los brazos, la bajaron por los escalones de la plaza, ubicada frente al Espacio Cultural Julio Le Parc, y la arrojaron a un móvil.
A los que se acercaron a defenderla les tiraron gas pimienta en los ojos, los reprimieron y los subieron a otros móviles. Había alrededor de 50 uniformados en camionetas, autos, motos y bicicletas. Un despliegue casi televisivo: parecía que eran más los policías que los feriantes. Ayer eran 13 los detenidos.
Los puesteros no atacaron. Todo se desató cuando los inspectores de Guaymallén, que con anterioridad les habían dicho a los feriantes que se retiraran, secuestraron un bolsón de ropa. Eso produjo reclamos y frente a esto, la policía actuó, sin más.
Lo que ocurrió ayer por la mañana en la esquina de Mitre y Godoy Cruz es parte del conflicto que los feriantes de esa zona mantienen desde octubre del año pasado con el Municipio, encabezado por Marcelino Iglesias.
Explicó Stella, antes de que la golpearan y se la llevaran detenida a la Comisaría 25 de San José: «A fines de octubre pasado nos notificaron desde la Municipalidad que el 30 de noviembre íbamos a tener que abandonar el lugar. En ese momento no existía una ordenanza que autorizara realizar ferias en lugares públicos. Pero durante noviembre y diciembre mantuvimos cinco reuniones con los concejales para que sancionen esa ordenanza que nos permita hacer la feria, que integramos unos 700 puesteros, entre sábado y domingo».
Otro de los que lleva la voz cantante es Martín Ortiz, de 42 años, quien explicó: «Desde la Municipalidad nos pusieron siempre un motivo diferente para sacarnos de acá. Primero, que no cumplíamos con las reglas de comercio. Les respondimos que queríamos adecuarnos y tributar. Después nos dijeron que no cumplíamos con las normas de salubridad. Les dijimos que queríamos hacer el curso de manipulación de alimentos y todo lo que hiciera falta. Después nos dijeron que el problema era el terreno del ferrocarril. Hablamos con el Belgrano Cargas y ellos nos dijeron que nunca habían pedido el terreno. Hasta que el viernes vino el director de Comercio y nos dijo que sacarnos de acá es una decisión política».
Aunque ayer no estaban todos los feriantes –quedaron atomizados entre la plaza Bolivia y la calle Malvinas Argentinas–, un núcleo se concentró en la plaza que está frente al Le Parc para que no los desalojaran definitivamente.
La alerta estaba encendida porque el lugar que ocupaban desde 2014 había sido vallado entre semana.
De los puesteros que estuvieron ayer en el lugar del conflicto, la mayoría vende ropa usada, artículos de higiene y fruta.
«Hay personas que si no venden no pueden llevar la comida a su casa. Pero de verdad que es así. Nosotros no queremos planes ni subsidios. Queremos trabajar. Queremos adecuarnos, poner en regla lo que haga falta. El problema es que ellos no nos quieren acá porque dicen que van a ensanchar Godoy Cruz. Priorizan la estética antes que personas que tienen hambre y que están sin trabajo. Nos ofrecieron ir a la plaza Bolivia, del barrio Pedro Molina, donde vamos a perder nuestra clientela que hicimos acá. ¿Cuál es la diferencia entre ocupar este espacio público y el de la plaza Bolivia? En realidad quieren esconder la mugre bajo la alfombra», dijo Martín.
La respuesta oficial
«Nosotros desde la gestión municipal queremos ordenar el municipio. Queremos básicamente que todos se ajusten a derecho. No creemos en las excepciones. Nadie está exento del orden y del apego a las normas. Queremos devolverle al vecino la utilización del espacio público», dijo Nicolás González, secretario de Gobierno de Guaymallén.
Desde el Municipio dijeron que hay dos alternativas para relocalizar a los feriantes: en ferias privadas, ajustadas a derecho, o trasladarlos transitoriamente a la plaza Bolivia
–Pero la plaza Bolivia también es un espacio público…
–Es una cuestión más bien política. Lo que queremos es reubicar y consolidar estas cuestiones.
Creemos en los emprendedores, en los artesanos, pero evidentemente algunos se quieren resguardar en el desorden.
González explicó que la ordenanza que fundó el decomiso de ayer fue la 3.780/94, que «prohíbe la ocupación del espacio público con venta ambulante con parada fija».
«Nosotros no los interpretamos como feriantes. Son autodenominados feriantes. ¿Feriante es aquel que se sienta a vender productos que no puede justificar el origen, el que compite de manera ilegal, el que vende comida sin pasar el más mínimo control sanitario?», agregó el secretario de Gobierno guaymallino.






