Lo que menos se imagina uno al comprar un producto comestible es que pueda estar en riesgo su propia vida.
En Morillo, Salta, uno de los referentes de la comunidad originaria conocido como Reinaldo Ferreira, denunció, mediante su cuenta de Facebook, algo espantoso que encontró en un pedazo de carne que compró para cocinar.
Al abrir el corte, se topó con perdigones de escopeta calibre 16. Todo hace pensar que la carne comprada no fue procesada en un frigorífico como corresponde, sino por cuatreros que mataron al animal a tiros.







