La ex presidenta tendrá una agenda política en los próximos días. La Cámpora organizó una despedida en Santa Cruz.
Dos días después de los allanamientos múltiples realizados en propiedades de su empresa Los Sauces S.A, Cristina Kirchner se instaló por un lapso breve en El Calafate. Denunciando que sufre una “persecución judicial”, dejó ayer Santa Cruz para volver a Buenos Aires después de dos meses y medio.
A las 18:20 salió de su residencia para abordar el vuelo de Aerolíneas Argentinas. En Aeroparque la esperaron más de mil militantes, en medio de un fuerte operativo de seguridad. También dijeron presente los dirigentes Andrés Larroque y Jorge Ferraresi.
La convocatoria la hizo La Cámpora de El Calafate bajo la consigna #CristinaVuelve, para despedirla y en una caravana acompañarla hasta el aeropuerto local donde abordará a las 19 el vuelo regular de Aerolíneas Argentinas que partió a las 19.05 rumbo a Capital Federal.
Cuando los vecinos, pese a las bajas temperaturas, comenzaron a reunirse frente a la casa de la ex Presidenta, la custodia tomó las medidas de seguridad de rutina, pidiendo que nadie se ubique en la vereda de la residencia. Durante una hora y media aguardaron para despedir a Cristina, se vieron algunas remeras con la imagen de la ex Presidenta, carteles criticando al actual Presidente con la consigna “Macri vos sos la dictadura”, y banderas.
A las 17 de escucharon algunos aplausos de quienes esperaron que su vehículo color plata saliera de la residencia. Algo que ocurrió a las 18:20, bajó la ventanilla para saludar a quienes la esperaban desde temprano y junto a su custodia recorrió los once kilómetros que separan las ciudad del aeropuerto.
De calzas negras y una campera marrón, la ex Presidenta – siempre arreglada – se mostró más reticente que de costumbre en su contacto con la prensa al llegar al aeropuerto.
No quiso responder ninguna pregunta y sólo se tomó unos minutos para fotografiarse con algunos vecinos y militantes que la esperaron antes de que ingrese a la sala de embarque. Viajó acompañada por sus secretarios y el personal de su custodia y, como en cada viaje que realiza, con su perrita caniche Lola.
Ya era de noche cuando el avión se disponía a despegar. Una vez más, Cristina viajó en clase turista. En Buenos Aires, el plan original es dirigirse a su departamento del barrio de Recoleta y mantendrá la agenda política en la sede de la fundación Patria en Rodriguez Peña.
El viernes a la tarde y por tierra, regresó a su “lugar en el mundo”, donde se mostró hace diez días en un video casero, manteniendo una charla con un grupo de militantes. Su estadía en Río Gallegos fue de cuatro días.
Allí se realizaron gran parte de los once operativos ordenados por el juez Bonadío en el marco de la causa Los Sauces S.A., donde la investiga por enriquecimiento ilícito, falsificación de documentación pública y cobro de coimas.
No ocultó su malestar sobre los allanamientos que se realizaron en simultáneo en la capital santacruceña, El Calafate y El Chaltén. Lo dejó plasmado en treinta tuits y en una extensa carta publicada en su Facebook, donde denunció “persecución” hacia su persona.
Dejando Río Gallegos, donde prácticamente no se expone públicamente y solo sale de su chalet del Barrio Jardín para dirigirse a la casa de su hijo Máximo Kirchner; ayer prefirió refugiarse en la villa turística donde un grupo de militantes y vecinos la esperaron afuera de su casa antes que se dirija al aeropuerto.







