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Primera baja en el gabinete de Cornejo

Pablo Ropero renunció como director de Petróleo. Venía de la gestión Pérez y Vaquié le pidió que siguiera. Pero nunca se firmó su designación. Ya tiene remplazante.

El gabinete de Alfredo Cornejo. En realidad, no se trata estrictamente de una renuncia sino que el ahora ex director de Petróleo, Pablo Ropero, nunca fue designado porque el Gobernador nunca firmó el decreto que debía designarlo como director, por lo que podría decirse que fue un despido. Entonces, Ropero se fue con su cargo de planta a la Fiscalía de Estado.

El nuevo director de Petróleo es Santiago Fernández, un ingeniero industrial que trabajó 14 años para Procter & Gamble y seis años en Pescarmona Wind. De este último trabajo se conoce con Emilio Guiñazú, el actual subsecretario de Energía y Minería.

Al inicio de la gestión, en el Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía se hacía gala de haber mantenido a dos directores de la gestión de Francisco Pérez: uno era Ropero, el otro es Carlos Molina, de Minería.

Hasta hoy en el Ministerio que conduce Enrique Vaquié se indica que el área de Energía que se estructuró en épocas de Pérez era bastante buena, por lo que siguieron Molina, Ropero y se mantiene el vínculo con Alejandro Neme. Más aún, se dice que Ropero trabajó bien, que la relación con él fue muy buena y que querían que se quedara en el cargo.

Ropero es abogado, especialista en contratos y estuvo en el equipo que llevó adelante las prórrogas de áreas petroleras firmadas en el último año del gobierno de Celso Jaque. Son esos contratos los que el gobierno de Alfredo Cornejo tiene bajo la lupa en este momento, justamente porque terminó el primer quinquenio y corresponde evaluar el cumplimiento de las inversiones.

Por eso se dice en Economía que Ropero servía a la gestión. Al menos sirvió durante estos primeros seis meses como el único que conocía la historia reciente en concesiones petroleras.

“Para mí fue un honor que primero Guiñazú y luego (Enrique) Vaquié confiaran en mí. Yo no vengo de la política, nunca milité, ni siquiera en la facultad. Pero cuando la política no te quiere…”, dijo ayer Ropero a este diario.

La firma que no llegó
En la cartera se argumenta que se cerró un ciclo, pero que Ropero seguirá siendo un hombre de consulta. Nadie lo dice abiertamente, ni siquiera el ahora ex funcionario, pero su designación debe llevar la firma de Vaquié y la de Cornejo. Por las declaraciones de Ropero y el pedido original de la conducción del ministerio, la firma de Vaquié estaba asegurada; la que nunca se estampó fue la del Gobernador.

Entonces, podría decirse que no fue una renuncia sino un despido por decisión de Cornejo y no por la de su ministro, más allá de la buena evaluación que se hace de su trabajo. No hay margen para especular otro motivo en el despido que no sea la desconfianza política.

Ropero tiene una clase 9 en la planta permanente del Estado, desde 2013. Él dice que ingresó no porque lo hubiera pedido su entonces jefe, el ex ministro de Infraestructura Rolando Baldasso, sino que lo obtuvo porque llevaba cuatro años con contrato de locación de servicios y, por la paritaria estatal, le correspondía el nombramiento en la clase inicial de ingreso al Estado para los profesionales.

Durante los últimos seis meses cobró como empleado de planta permanente, unos 8.200 pesos mensuales, aunque cumplía funciones de director. Entonces un día simplemente pidió dejar el cargo.

Se quedó unos días más, para hacer el traspaso de funciones a su sucesor y está empezando a cumplir tareas en Fiscalía de Estado, bajo el mando del peronista Fernando Simón.

Según el relato de Ropero, el fiscal de Estado pidió el traslado de su cargo de planta a la estructura del organismo de control al final de la gestión de Pérez.

Allí quedó el cargo, pero como el ministro Vaquié anunció que quería contar con sus servicios, lo siguió cobrando estos seis meses adscripto al Ejecutivo a la espera del nombramiento con una clase fuera de nivel, es decir la de los funcionarios políticos. Pero la designación nunca llegó.

Ahora que el nombramiento nunca fue firmado por Cornejo, Ropero comenzará a cumplir funciones donde está su clase de revista, aunque sin las responsabilidades de gestión que tenía hasta hace poco, en la Dirección de Asuntos Administrativos.

Fuente: Los Andes

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