Los sindicatos UTA y SIPEMON se acusan mutuamente de ocasionar obstrucciones en los accesos a la Terminal. Las cámaras de seguridad serán la clave para desenmascarar a los responsables.
Una protesta que, a simple vista, prometía ser pacífica derivó en un caos total en la Terminal de Ómnibus. Colectivos obstruyendo los accesos, unidades de corta, media y larga distancia arreglándose como pudieran en las inmediaciones de la estación y cientos de pasajeros totalmente desorientados y ofuscados, fueron las características de una postal agitada durante la tarde de ayer. En medio, fuego cruzado entre dos gremios potentes que se acusan mutuamente y reabren una pelea histórica que parece no tener fin.
Todo comenzó con una protesta encabezada por referentes de la unión de Tranviarios Automotor (UTA) contra la empresa transportista CATA, que se enmarca en una huelga general en diversas provincias del país. Este conflicto provendría de hace varios meses a raíz de denuncias por malas liquidaciones salariales e irregularidades, como exceso de horas trabajadas y falta de pago de viáticos, entre otros.
Desde UTA decidieron llevar adelante esta forma de protesta sorpresiva. Así, encabezados por el delegado regional Juan Carlos González, desde el sindicato se lo comunicaron a las autoridades de la Terminal, quienes pidieron al gremio mantener las garantías de circulación para las demás empresas de corta, media y larga distancia y no ocasionar inconvenientes. UTA prometió cumplir con esas demandas y acotar el paro solo a los colectivos de CATA por larga distancia.







