DEPORTES

Vida saludable tras el COVID qué tener en cuenta a la hora del ejercicio

Los cambios de hábitos, el trabajo y estudio hogareños, el sedentarismo determinan que el peligro sanitario en la pandemia no está solo en el virus

La pandemia afectó la vida de las personas de distintas maneras, pero sobre todo acentuando el sedentarismo. Tanto aquellos que tenían una vida saludable, como los que eran remisos al deporte y la gimnasia, se encuentran en el universo de afectados, pero vale decir que volver a las prácticas, o iniciarlas a partir de los aprendizajes de estos tiempos, necesita de una serie de precauciones que vale la pena tener en cuenta.

 

 

Por un lado, porque después de transitar la enfermedad, suelen aparecer secuelas que pueden impedir el normal funcionamiento del cuerpo. Entonces, cuáles son los controles necesarios para hacer deporte tras el alta médica, qué plazos y otras consideraciones fueron abordadas por el doctor Jorge Franchella, director del Programa de Actividad Física para la Salud y el Deporte del Hospital de Clínicas, dependiente de la Universidad de Buenos Aires.

 

 

Consultado sobre qué particularidades presenta el COVID-19 o qué complicaciones posteriores que se deban tener en cuenta al retomar una práctica deportiva o de salud a través del ejercicio, indicó: “Tenemos algún sector de la población que antes no venía haciendo actividad, y al que esta situación lo afectó en realidad porque, pese a no hacer actividad física, tenía desplazamientos, iba al trabajo, a hacer compras, una serie de cosas que lo hacía caminar, o subir o bajar escaleras, había un poco más de actividad. Esta etapa hizo que la gente estuviera más tiempo quieta, sentada”, y agregó: “Hace años se estudia cuánto tiempo estamos sentados, además del que dormimos, y se trata de que no se esté más de diez horas sentado, y no más de una hora por vez, que por lo menos nos paremos un minuto y hagamos alguna actividad mínima”.

 

 

La recuperación

Según el especialista: “Podemos decir que la gran mayoría atraviesa el COVID-19 de una manera bastante imperceptible, o con poca enfermedad manifiesta. Nosotros realmente estamos enfatizando mucho en el resto de la población, la más numerosa de las poblaciones, que es la que lo pasó de una manera bastante desapercibida, y que al terminar le dicen ‘ya está dado de alta porque pasaron X días’, que es el alta de calendario. Después viene la segunda, que es el alta clínica, cuando ya estamos bien, que no tenemos ninguna dificultad para respirar, que tal vez no tenemos el decaimiento, el dolor en los músculos o el pulso un poco rápido. Esa alta es importante, porque ya podemos hablar de quienes están en condiciones de retornar a la actividad física. Tenemos que tener diagnóstico de salud mínimo, por lo menos que nos hagan historia clínica, que nos examinan, un electro, y después, empezar lentamente, volver gradualmente”.

A la hora de las sugerencias, Franchella indicó: “A la persona que no fue demasiado activa le decimos que empiece caminando, que lo haga a una velocidad de una cuadra por minuto. A los otros, que sí habían sido antes activos, que no vuelvan con la misma intensidad que tenían antes, porque seguramente perdió una parte de esa capacidad funcional”.

 

 

En casa, a bailar

El médico compartió también opiniones basadas en una encuesta realizada entre sus pacientes, que indica que un tercio de ellos, durante la pandemia, adquirió algún tipo de implemento para gimnasia, a través de cosas vistas en los medios, en redes sociales, pero fuera de cualquier tipo de programa y para esos casos indicó un estricto control de la intensidad del ejercicio. “Cuando están en la casa su posibilidad de hacer esfuerzos es muy diferente, así que lo que recomendamos es hacer actividades como bailar, que es algo que sin aparatos se puede hacer, y que lo podemos hacer con ritmos y con velocidades y energías diferentes. En el caso de los aparatos necesitaríamos entender que tiene que ir al ritmo del corazón, entonces sería razonable que tuvieran algún tipo de recomendación. Nuestro cuerpo necesita también una dosis de intensidad y un volumen de minutos adecuado a cómo estamos hoy”.

Entre las pruebas sobre las que los profesionales sugieren, indicó: “Hay unas guías que los médicos tenemos, con las que vamos avanzando, por ejemplo, en un momento se hace una prueba de ergometría, se ve que nivel de esfuerzo puede hacer una persona sin inconvenientes, incluso a veces se prueba con o sin barbijo, que se han hecho estudios. Otras veces, se hace un ecocardiograma, que es también accesible y está dentro de las opciones que la gente que va a hacer ese tipo de esfuerzos puede acceder y, a partir de ahí, en general recomendamos que cada médico sea la guía, de acuerdo a lo que va encontrando, y el nivel de complejidad va a depender de los hallazgos que tenga”, haciendo la salvedad de que, si la persona va a competir, ahí si hay que tener una batería de estudios mucho más compleja.

 

 

La motivación

Uno de los factores clave, en estos tiempos, es además conocer los beneficios de una vida más saludable, encontrar la energía o la motivación para cumplir con esas metas, acaso la gran flaqueza de muchos. Según Franchella: “La gente sabe que tiene que hacer actividad física, sabe que dentro de su casa es bueno, que aumenta las defensas; sabe que tiene que tener un cuidado de examen clínico y, a veces, viene también el quiero, y el tengo ganas y ese es un poco el conflicto”.

Y concluyó: “Tenemos una oportunidad fantástica. Sabemos bastante sobre algunas cosas que no deberíamos hacer y otras que sí, y está en cada uno de nosotros mostrar si cumplimos, hacer lo que creemos que es más adecuado y eso ojalá que sea lo mejor para la salud. Saquemos algo positivo de todo esto”.

 

 

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