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Rivadavia es la capital del basquet mendocino

«Persona o cosa por la que se siente un amor o admiración excesivos», con estas palabras se define la palabra ídolo. Generalmente se utilizan por doquier en el ambiente deportivo.

Hablando de básquet, el GPS nos ubica en el departamento de Rivadavia, provincia de Mendoza. Una ciudad que abarca a 80 mil habitantes y que tiene como máxima bandera: el básquetbol. Por algo, cada hombre o mujer vestido de Naranja, repiten a coro: “Rivadavia, le canta al país y es la capital del básquetbol mendocino”.

Motivos le sobran para inflar el pecho. Es que existen protagonistas que grabaron a fuego sus nombres en la historia del club, del básquetbol y el deporte mendocino. Estamos hablando de Marcelo “Chelo” Centorbi y Fernando “Hueso” Ronco. Dos cracks tanto adentro como afuera de la cancha.

¿Qué tienen en común aparte de la camiseta de Rivadavia? “la camiseta 13”. Si usted va al ropero de los recuerdos y empieza a buscar archivos de la década del 80, encontrará que Rivadavia a partir de 1985 fue una máquina de ganar títulos. Y el Chelo Centorbi era uno de sus emblemas.

Hoy, el «Chelito» es directivo de la institución. Un hombre que se lo respeta en cuanta cancha de básquet de la provincia y del país pisa con su querido Rivadavia. Fue jugador multicampeón, entrenador de formativa y primera y ahora dirigente. Una vida dedicada al básquet de Rivadavia.

Y si busca archivos recientes de la última década, se encontrará con el «Hueso» Ronco. Un fenómeno. El ídolo actual. El emblema. La bandera. Ese jugador que juega al básquet desde los cinco años.

Fue el capitán que puso la cara cuando Rivadavia perdió cuatro finales seguidas, pero después en el 2011, rompió con todos las rachas y se cansó de coleccionar redes. El Hueso, ese profesor que formó a jugadores como Stefano Arancibia y Andrés Llaver y hoy comparten el plantel de primera división. El ídolo actual.

Ahora, la dudan ¿Quién es el dueño de la camiseta número 13 de Rivadavia?. Salvando la distancia, los Bulls retiraron la 32 de Magic Johnson, o los Celtics la 33 de Larry Bird. Los Chicago Bulls, también colgaron en el salón de la fama la 23 de Michael Jordan. ¿Qué hay que hacer con la 13 de Rivadavia?. ¿Qué piensan en la capital del básquetbol?.

Más Deportes juntó a los dos grandes basquetbolistas de la historia Naranja y de Mendoza y entre ambos se elogiaron. Es más, Chelo Centorbi fue DT del Hueso en premini. Y ambos jugaron en primera división. Toma la iniciativa Fernando y cuenta: «Aún recuerdo cuando debuté en primera. Me hizo entrar el Zorro Brozovix, un emblema en serio del club. Tenía un miedo terrible. Me temblaban las piernas. Saco de abajo del aro y se la paso al Chelo. ¿Dónde fue el pase? a las rodillas (risas). Y el supuestamente me había enseñado que los pases iban al pecho (más risas). Obvio, me puteó. Me fui con un miedo a casa. No quería volver más a entrenar». De inmediato, el Centorbi, agrega: «Fue en la cancha de Pacífico. Fernando era Chiquito. Pero, ya demostraba que iba a ser un gran jugador. El tiempo me dio la razón”.

En cada viaje, cada juntada, cada pollada (es histórica en Rivadavia para recaudar fondos), la puja por la camiseta número 13 está a la orden del día. En privado, el Hueso, dice: «Que no moleste más el viejo. Ya está. Era de piqué su camiseta. No se usa más. La 13 es mía (y se tienta nuevamente)».

Aparece el Chelo, y el Hueso, como si tuviera la última bola, afirma: «El Chelo es un referente del club. No se puede agregar nada más. Es un ídolo como jugador y como persona. Siempre defendió los colores de Rivadavia. Hoy, como dirigente, es fundamental. Sabe lo que necesita cada jugador. Gracias a él y a toda la gente que trabaja por el club, hoy, el básquet de Rivadavia está un escalón arriba del resto. Su ayuda es fundamental. Como jugador fue extraordinario. Necesitabas tres pelotas en cada ataque. Sólo le faltó tirar en defensa (carcajada). Me identifiqué mucho con él, porque veníamos con mi familia a verlo. Es un placer tenerlo en el club, como entrenador, compañero, amigo y dirigente. Tiene un solo problema, es bostero».

Llegó el turno de Marcelo Centorbi, quien definió a Fernando Ronco: «En la actualidad, el Hueso Ronco, es el ícono más actual que tiene el Centro Deportivo Rivadavia. Es el símbolo de este Rivadavia junto a Chiquito Trejo. Vos decís Ronco y Trejo, y se te viene a la cabeza Rivadavia. Como persona, te puedo decir es espectacular. Es un chico con una conducta intachable. Lo conozco y lo entrené en premini. Es un ser fantástico. Su mayor virtud: el sentido de pertenencia. Sabe como transmitirlo. Es un referente para los más chicos”.

También agregó, esa anécdota del debut del Hueso en primera división: “Fue en Pacífico. Me tiró la pelota a las rodillas. Lo reté feo. Pero, aprendió (risas)”.

La admiración es mutua. La número 13 los hace más gigante. Sin dudas, esa camiseta tiene dos dueños: Marcelo Centorbi y Fernando Ronco. El sentido de pertenencia hacia Rivadavia los une. Les toca el corazón. «Es un sentimiento muy fuerte que te lleva a pasar todo una vida acá adentro. Es parte de la familia», sostienen a coro. Nada mejor que Hernán «Nanchi» Brozovix, hijo mejor del Zorro, ex jugador de Rivadavia, para explicar esta duda.

Se rinde a los pies de ambos y eso que su viejo es el símbolo máximo de la institución:  «Es muy difícil la respuesta. Centorbi le dio mucho al Centro Deportivo Rivadavia y al básquet de Mendoza. Si las estadísticas hubieran estado disponible en la década del 80 y del 90, el Chelo estaría entre los tres primeros en goles, rebotes, tiros libres, triples, dobles y porcentajes. Un jugador magistral. Un distinto. Un crack. Sin dudas, el Hueso Ronco continúo con ese legado enorme de ese número. Fernando es un loco  lindo y amigos de todos, el cual nos ha hecho enojar durante mucho tiempo, porque si hubiera querido jugar Liga Nacional, entrenando como corresponde, lo podría haber hecho donde sea. Es un animal, con una capacidad técnica increíble para hacer tan simple lo que a otros nos cuesta tanto: meterla en el aro».

Idolos Naranjas, emblemas del básquetbol mendocino y dueños de la camiseta número 13 del Centro Deportivo Rivadavia. La leyenda continúa…

Los títulos del Chelo Centorbi              

1983. Campeón Apertura y Clausura de Primera B.
1986. Campeón Torneo Vendimia. Campeón Torneo Federativo. Obtiene el derecho a participar de la Liga Nacional C. Asciende a la Liga B.
1987. Campeón Apertura, Clausura y Anual. Obtiene el 3º puesto en la Liga Nacional «B».
1988. Campeón Torneo Apertura. Obtiene el 2º puesto en la zona Centro Oeste de la Liga Nacional «B».
1989. Campeón Torneo Apertura. Obtiene el 4º puesto en la zona Centro Oeste de la Liga Nacional «B».
1990. Campeón Torneo Apertura.

Los títulos del Hueso Ronco            

2011. Campeón Torneo Apertura. Torneo Clausura. Campeón Anual.
2012. Campeón Torneo Apertura. Argentino de Clubes: ascenso al Torneo Federal. Campeón Torneo de Transición. Campeón Anual.
2013. Campeón Súper 8
2014. Campeón Torneo Clausura. Campeón Anual.

El Naranja arranca una nueva serie

Tras barrer a Racing Club de Avellaneda, el Centro Deportivo Rivadavia comenzará hoy una nueva serie de cara a conseguir el ascenso al Torneo Nacional de Ascenso (TNA).

Su nuevo rival será Racing de Chvilcoy que viene de eliminar al Club Atlético Lanús por 3 a 1.

Rivadavia, primero en su grupo en la etapa clasificatoria, tendrá la ventaja de la localía en esta serie que se jugará al mejor de cinco partidos, es por eso que los dos primeros se disputarán en el Este.

Por ello, en Rivadavia, nadie ha hablado de otra cosa por estos días y se espera un lleno total esta noche (a las 21) en el estadio Leopoldo Brozovick.

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