Víctor Meteoro Suárez (43) tenía muy buena relación con la mayoría de los presos de Almafuerte. Tal es así que contó con la ayuda de los familiares de uno para poder concretar su segunda fuga de una cárcel mendocina.
Las visitas en el penal de máxima seguridad ubicado en Cacheuta están permitidas desde las 9 hasta las 16. Según explicaron el hombre solía ser visitado únicamente por su pareja, quien no concurrió este martes.
Sin embargo, quienes sí llegaron hasta el penal fueron dos familiares de otro interno, uno de ellos en silla de ruedas. Tras permanecer unas horas en el patio de visitas, salieron a las 13.25, de acuerdo a los registros oficiales. Pero no se marcharon solos, ya que debajo del joven paralítico iba Meteoro, quien concretó asi su segunda exitosa fuga.
La escena en la cual el hombre condenado a 4 años y 6 meses por reiteradas estafas no fue captado por las imágenes de las cámaras de seguridad, aunque sí quedó registrado el momento en el que se iba oculto junto a las dos visitas.
Para ganar nuevamente la calle evadió cinco controles y en ningún momento empleó la fuerza. Dos horas después, el personal penitenciario constató que el hombre no estaba. Si bien por varias horas más lo buscaron intensamente por todo el complejo, a las 21 del martes confirmaron que se había escapado.
Por el hecho el director del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, pasó a disponibilidad a cuatro agentes. Se trata del jefe de turno, el jefe de módulo, el jefe de control de acceso de visitas y el encargado de control de personas. No descarta que otros tres penitenciarios corran la misma suerte.
Asimismo, en paralelo con la investigación que llevan adelante desde la cárcel, la IGS ha iniciado un sumario administrativo y el fiscal Galdo Andreoni lleva adelante la causa penal.
Lo que se intenta determinar es si los agentes tuvieron solo una conducta negligente o si también existió dolo, es decir, si ayudaron de alguna manera en la evasión.
Orellana confió que los agentes que fueron separados momentáneamente de sus funciones son personas preparadas para su trabajo y que llevan entre 3 y 11 años prestando servicios para la cárcel.
Protocolo especial
Más allá de la espectacular fuga que protagonizó Meteoro y que sorteó cinco controles, lo que sigue generando sorpresa es que era uno de los pocos presos que contaba con un protocolo especial de seguridad.
Debido a que se había fugado en octubre del 2014 e intentó repetir la hazaña tres meses después – el mismo Orellana lo calificó como un hombre de “difícil recuperación y con mucha habilidad para evadir controles”- fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad.
Dentro del penal debía cumplir una serie de estrictas normas de conducta. Una de ellas es que debía presentarse cada una hora frente a una autoridad penitenciaria y otra que cada mes tenía la obligación de sacarse una foto para impedir que su fisonomía cambiara.







