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El fuego arrasó 164.000 hectáreas en menos de un mes en Mendoza

Los incendios forestales han devastado más de 164.000 hectáreas en Mendoza sólo en lo que va del año. Los especialistas aseguran que nunca se han registrado tantos incendios como en esta temporada, que inició el 1 de julio. En estos 6 meses se contabilizan 179 siniestros y 234.000 hectáreas devastadas por el fuego.

La temporada de incendios se extiende de julio a junio del siguiente año. Las cifras contempladas en la temporada 2016/2017 incluye todos los incendios registrados desde el 1 julio de 2016 hasta el 23 de enero de 2017.

“Nunca se han registrado tantos incendios como en esta temporada. En total son 179, aunque todavía falten varios meses para que concluya. Si bien hubo 4 temporadas con áreas incendiadas superiores a las de la presente, estamos superando ampliamente el promedio de las últimas 17 temporadas”, detalló a Los Andes el coordinador del Plan Provincial de Manejo del Fuego, Guillermo Ferraris.

Y añadió: “Ese promedio es de unas 169.000 hectáreas y en la presente temporada ya se quemaron 234.330 hectáreas”.

El funcionario explicó que las temporadas en que la superficie afectada fue superior a la actual fueron la de 2000/2001, la de 2002/2003, 2003/2004 y la de 2013/2014.

Según señaló Ferraris, los últimos dos años se caracterizaron por las abundantes precipitaciones. “Las lluvias han favorecido un gran crecimiento de pasturas en los campos. También se ha dado que la cantidad de ganado es menor. Esos años tampoco tuvimos incendios o sea que la pastura quedó como material combustible disponible para arder”, comentó Ferraris.

Los especialistas emplean la reserva de Divisadero Largo como zona de monitoreo. En 2013 se determinó que había 200 kilogramos por hectárea de pastura. El año pasado el registro pasó a casi 700 kilos por hectárea y esta temporada se contabilizan unos 1.000 kilos por hectárea.

Ferraris advirtió que en los campos de zonas como Las Moras, en General Alvear, las pasturas superan los 3.500 kilos por hectárea. La situación es alarmante ya que se estima que para que exista riesgo de incendio forestal las pasturas deben superar los 600 kilos por hectárea.

“En condiciones ambientales estamos iguales o peor que La Pampa” -provincia que desde principios de año ha sufrido el efecto del fuego en miles de hectáreas- comparó Ferraris. “Hemos podido ir conteniendo los focos pero ambientalmente estamos en iguales condiciones que La Pampa y el sur de Buenos Aires, consideradas zonas extremas en cuanto al riesgo de incendios”, sentenció.

“En enero 2017, la gran mayoría de los incendios han sido causados por rayos, lo que consideramos origen natural. Sólo hubo 7 incendios por causas humanas (uno intencional, tres por negligencia y tres accidentales), lo cual es una proporción muy baja en comparación con otros años”, evaluó el encargado del Plan Provincial de Manejo del Fuego.

“Creemos que esto se debe al éxito de la campaña “El fuego no es un juego” de la Secretaría de Ambiente que está creando conciencia entre los mendocinos”, añadió Ferraris.

Hasta el martes había 14 focos de incendios activos en la zona de Ñacuñán, en Santa Rosa. El fuego consumió 15.000 hectáreas sólo en dos días. Y en lo que va del año se han contabilizado 34 incendios forestales, de acuerdo a las estadísticas del organismo.

Los departamento afectados desde que empezó el año fueron San Rafael, Malargüe, General Alvear, La Paz y Santa Rosa, donde los brigadistas no lograban controlar el fuego al menos hasta anoche. Las condiciones meteorológicas son consideradas “muy peligrosas para el combate de incendios”. Esto debido a la constante rotación de los vientos y a la posibilidad de tormentas con actividad eléctrica.

“El combustible fino inicia el fuego cuando cae un rayo. Cuando el fuego toma el arbustal, tenemos cierta dificultad para combatirlo. Y cuando toma el combustible pesado, la dificultad se incrementa notablemente”, explicó Ferraris.

“En Ñacuñán es combustible pesado. En este momento es de los más complicados. No va a ser fácil de extinguir. Llevamos tres días y medio tratando de extinguirlo”, contó preocupado el encargado de las acciones para controlar estos siniestros en la provincia.

Una dificultad es que en ese sector, los ganaderos no tienen las picadas cortafuego en condiciones. «Las picadas cortafuego son un camino que se traza alrededor de los alambrados para dividir los campos y evitar que se quemen los alambrados. Sirve como una discontinuidad en el combustible. Si la picada está limpia y no hay pastura, el fuego llega hasta el borde y podemos frenar el avance”, graficó.

Y cerró: “A pesar de eso, en general la población ha tomado conciencia. Hasta septiembre teníamos gran cantidad de incendios por causas humanas. A partir de noviembre, las causa humanas disminuyeron abruptamente en el inicio del fuego”.

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