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MÚSICA Y EVENTOS

Mendoza recibió a los primeros refugiados sirios Esto es un regalo de Dios

En las primeras horas en Argentina y en Mendoza, el cambio de atmósfera es abismal. Del estruendo permanente de las ametralladoras de los rebeldes sirios, a escuchar el sonido de los pájaros y divisar los viñedos de Maipú; en lugar de tener en la retina las imágenes más atroces del exterminio de la guerra, que todo lo que toca lo destruye.

“El cambio es muy grande y estar acá me hace muy feliz, no sólo por el lugar, sino por la calidez de la gente que nos recibió”, fue la primera impresión de Salma, la mujer siria de 41 años, viuda, que huyó del horror con sus tres hijos adolescentes: Antón (21), Ako (20) y Sako (16).

 Salma habla árabe y no domina el inglés por lo que la entrevista, se pudo concretar gracias a la traductora Hanaan Murad y a esposo egipcio Ahmed Abouseed, quienes tradujeron al castellano la charla con los refugiados.

El diálogo fue breve pero profundo y no permitieron hacerse fotos por temor a ser reconocidos por la inteligencia siria.

“En Siria estábamos viviendo con mucho pesar, con mucha tristeza, nuestra casa fue arrasada por los rebeldes, nos robaron todo. Por eso, no trajimos cosas materiales, sólo nuestros recuerdos, eso es lo que siempre vamos a tener a pesar de todo”, explicó la mujer, prefiriendo no ahondar en más detalles.

Con apenas algunas horas después de arribar a Mendoza, una de las primeras cosas que compartió con Omar Carrasco y su esposa Yesica la familia mendocina que los albergó en el templo donde enseñan artes marciales en Lulunta fue el mate.

Como explicó Hanaan, la traductora y profesora de danzas árabes, la infusión es muy tradicional en el mundo árabe, “la diferencia es que en ese país se da como un ritual y se comparte con semillas”.

Mate de por medio, Salma empezó a abrirse y dijo sentirse muy emocionada por lo que está viviendo.

“Esto es un regalo de Dios, estoy muy agradecida”, manifestó con un brillo en los ojos.

Al término de la charla, la mujer sacó una caja de delicateses árabes, a base de pistacho y una masa muy fina de hojaldre, parecida a los cabellos de ángel y la compartió con la familia de Omar.

Mientras tanto, sus hijos permanecían más distantes concentrados mirando sus celulares de última generación.

“Están muy temerosos, imagínate que cuando estaban en la pileta por la zona pasó un avión y se alarmaron muchísimo porque pensaron que los venían a buscar”, comentó el dueño de casa.

Con los brazos abiertos

Omar Carrasco forma parte de la organización no gubernamental Refugio Humanitario, entidad que se contactó con la cancillería argentina en Siria y con el padre David Fernández quien está en Alepo.

“A partir de allí empezamos a contactarnos con estas familias y hacer los trámites para traerlos. Fue algo muy complejo y muy costoso, por eso tuvimos que pedir ayuda a muchas entidades para poder costear la salida de Alepo y a Beirut”, comentó Omar.

Al tiempo que agregó: “Desde la Cancillería argentina, a la Subsecretaría de Desarrollo Social de la provincia todos ayudaron para que podamos estar concretando esto”.

A días de la Navidad, el anfitrión se prepara para compartir la mesa de Nochebuena con personas totalmente desconocidas.

“Será todo nuevo para nosotros también, tengo mucha esperanza de aprender, esta gente algo me va a enseñar. Y en la vida las cosas se dan por algo”, concluyó.

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