jueves 14 mayo, 2026 11:27 am

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DEPORTES

Independiente tuvo una dura caída

El juego no florece. La Lepra está verde. Pasa directo y sin escalas de la primavera de un sueño al invierno de una pena. De la ilusión de otra victoria fuera del Gargantini, al desencanto de otra actuación para el olvido con un 3-0. Y se complica…

Independiente modifica cosas pero no cambia. Ayer se mostró una clara decisión de no salir jugando. Franco Dolci no se metió nunca entre los centrales para pedirle la pelota al ras del piso a Cristian Aracena ni los laterales se paraban bien pegados a la raya en campo adversario.

La pelota salía larga por el aire en búsqueda reiteradas hacia Adrián Fernández o Cristian Tarragona, quienes perdían mucho más de lo que ganaban. Pero si la pelota se iba a revolear por los aires, la segunda jugada pasaba a tomar una relevancia determinante. Y aquí también perdía Independiente.

En consecuencia, el Azul no hacía nada bien. Ni lo que imponía la idea y mucho menos lo que improvisaba en ese escenario adverso.

Absolutamente intrascendente de mitad de cancha hacia adelante, hacía un correcto trabajo en los anticipos defensivos y Aracena se erigía como el mejor tras dos intervenciones clave.

Poner tantos delanteros en cancha no lo hace más ofensivo al Azul. Delanteros que se desgastan en retroceder y chocar, preocupados en ocupar espacios hacia atrás que casi no les quedan piernas para predisponerse en vocación ofensiva. Cuando terminaba la primera etapa, la mejor noticia para el equipo mendocino era que el marcador estaba en blanco.

Bastó que en el complemento Central Córdoba acelerara un poquito para desnudar las enormes falencias defensivas. ¿Cómo se explica que el Flaco Miranda la pare de pecho adentro del área? El resto lo hizo Pablo Vilchez (ex San Martín) y su definición implacable.

Como si esto fuera poco, un minuto después, el bueno de Minadevino -nada menos- tuvo tiempo y espacio para sacar un remate de tres cuartos y clavó un golazo. La noche santiagueña se hizo más oscura aún. Se vino de golpe. Más aún cuando Arciero recibió la segunda amarilla y la roja.

Si bien el equipo reaccionó, la conclusión es la de otras tardes: Independiente es un montón de delanteros que se amontonan para defender. No genera situaciones de gol pese a poner tres delanteros en cancha y los extremos -totalmente intrascendentes en el área de enfrente- terminan siendo laterales bis. Ayer empezó la primavera, sí, pero el Azul sigue verde.

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