En diciembre hay elecciones en el mayor gremio privado de la provincia y el también diputado provincial no estará en la lista.
“La sociedad reclama una mayor amplitud y ésta se la dan los jóvenes”, remarcó el diputado provincial y titular del Centro Empleados de Comercio, Guillermo Pereyra, para explicar su decisión de no ir por otra reelección en el gremio.
“Los sindicatos no pertenecen al peronismo ni a una conducción determinada sino a sus afiliados”, remarcó. Desde hace un tiempo se muestra como un adherente a la postura del sociólogo marxista polaco Zygmunt Bauman, el pensador de la ‘sociedad líquida’.
Llegó al CEC como tesorero en 1992 y-tras cuatro reelecciones- ejercerá hasta diciembre el secretariado general que asumió 1998.
En una reunión de la agrupación mercantil Celeste y Blanca confirmó esta semana que llegó el momento de dejar paso a dirigentes jóvenes que lo han venido acompañando -como delegados o integrantes de su conducción- durante los últimos ocho años.
Mañana presentará su última memoria y balance en la asamblea mercantil en el cámping del CEC en Bermejo. Y en las próximas elecciones del 15 de diciembre ya no estará él a la cabeza de la histórica lista única del sindicato, sino Fernando Ligorria (43), su actual subsecretario gremial.
“No podemos tener precalentando eternamente a dirigentes que ya están en condiciones de entrar a la cancha en puestos clave”, afirmó.
“Las conducciones gremiales pierden cuando se dividen y se dividen cuando no dejan paso a la renovación. Nada de esto va a pasar en el CEC”, reafirmó Pereyra, aunque hayan pasado dos décadas desde su asunción inicial.
Su trayectoria lo muestra como un cultor de la unidad de las agrupaciones. Durante dos décadas toda lista de oposición que apareció, terminó integrando la conducción y declinando su competencia en los comicios.
Pereyra ha sido el máximo dirigente del mayor gremio privado de la provincia durante dos décadas.
Se hizo cargo de un sindicato sepultado bajo deudas y procesos judiciales y en medio de reclamos de afiliados por la falta de entrega de viviendas en el barrio Brasil, encarado por el sindicato, a cargo de ‘Valle-Cáceres’, luego detenidos o enfrentando causas penales.
Con todos los colores ‘ocupados’ por el oficialismo sindical, su agrupación debió acudir a las urnas con el color ‘rosa’, el único disponible entre los prejuicios homofóbicos de la época, acentuados por entonces en el mundo de los gremios. Pero la Lista Rosa ganó y se hizo cargo del gremio en 1992.
El CEC hoy maneja un club de fútbol de la Liga Mendocina, un cámping, un instituto con acuerdos universitarios y una sede de jubilados.
Pereyra se mantendrá como secretario de encuadramiento sindical de la Federación Mercantil a nivel nacional. Y permanecerá hasta 2019 en la Legislatura integrando el frente Cambia Mendoza.
Desde allí promete seguir acompañando críticamente al gobierno de Alfredo Cornejo. Y anuncia que seguirá votando en disidencia si “se tocan derechos de los trabajadores”, como ya hizo ante el ítem Aula, el convenio del Casino y la oficina de mediación obligatoria.
Pereyra se alejó definitivamente del devaluado Sergio Massa, con quien compartió el Frente Renovador. Fue luego de que -en el último proceso preelectoral- el tigrense acordara unificar las listas de candidatos con el PJ de Mendoza a cargo de Omar Félix.
El mercantil rechazó el acuerdo, no acompañó a Félix, rompió con Massa y permaneció cerca de Cornejo.
“No existe el voto ideológico ni el de los partidos. Hoy pesan los líderes creíbles”, reflexiona. “Y el PJ no puede ser creíble sin hablar antes de (los cuestionados intendentes) Salgado, Lobos y López Puelles”, remarca.
“El mensaje es importante, pero lo es más el mensajero”, concluye. “El Frente Renovador ya fue” enfatiza lapidario. Y -hacia adelante- dice que se dedicará a la tarea de “seguir buscando una nueva alternativa”.







