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Mujer mató a un ladrón de un tiro

Fue en una estación de servicio de Palmira, después que el delincuente con antecedentes y un pasado en la cárcel, disparara contra ella.

La víctima, propietaria de esa sucursal de YPF, manejaba su BMW gris patente GWN930, cuando fue abordada por los ladrones que se movilizaban en una moto 200 cc que había sido robada el 3 de julio en San Martín.

La víctima del asalto venía del banco donde había realizado transacciones comerciales, pero no llevaba dinero consigo. Tal vez preocupada por la cantidad de asaltos a mano armada que hay a diario, la mujer tenía en la cartera una pistola calibre 6.35.

“Es un arma denominada de bolsillo. Es muy chiquita”, afirmó uno de los peritos.

Lo cierto es que cuando los ladrones comenzaron a amenazar a la fémina, esta sacó el arma y tras forcejear con los delincuentes, abatió al “Pingüino” de un balazo en el tórax.

En el lugar del hecho, la policía secuestró un arma de aire comprimido calibre 4.5, que es similar a una pistola calibre 9 milímetros. Se cree que ese revólver es el que portaban los ladrones y ahora será peritada junto a la bala que hirió la pierna de la mujer.

Fuentes judiciales dijeron que el hecho es un típico caso de “legítima defensa” y que ahora la pesquisa se centra en encontrar al otro ladrón que participó del atraco. De él poco se sabe y por el momento está prófugo.

Algunas voces

Los comentarios, como siempre ocurre en estos casos, ganaron espacio  y trascendieron más allá de los límites de la propiedad.

Así se pudo escuchar que los delincuentes habrían venido «siguiendo» a la víctima, desde la zona bancaria, mientras que otros, opinaban que se podría tratar de un robo «al voleo», sin otra planificación que el factor sorpresa.

También se hizo referencia a que un vecino que alcanzó a ver el accionar del ladrón que escapaba lo encerró con su auto, provocando que cayera al piso abandonado la moto. Además se especulaba que el prófugo estaría herido. Ayer, en la tarde, se realizó un par de allanamientos pero que no dieron los resultados esperados, es decir dar con el otro ladrón.

Lo concreto es que la mujer,  que sería propietaria de la estación de servicio, no denunció el faltante de dinero.

La causa quedó en manos del personal de la Oficina Fiscal de Palmira que extendió su horario en tomar declaraciones y testimonios a vecinos y clientes que, en ese momento, se encontraban en la estación de servicio.

El que toma la justicia por sus manos

Según se conoce un justiciero es aquel que toma la justicia en sus propias manos y su historia se remonta en el tiempo. Surgen en las sociedades cuando la gente no encuentra respuesta a sus reclamos de seguridad o como los casos que se mencionan en este espacio, las víctimas se ven sorprendidas y encuentran en las armas el único modo de defender la vida.

Fue en junio de 1990, cuando el ingeniero Horacio Aníbal Santos (hoy de 65 años), al advertir que le robaban el pasacasete de su Renault Fuego, persiguió a los ladrones por unas 20 cuadras y al alcanzarlos los mató de un disparo a cada uno.

Se lo recuerda como el primer «justiciero». Después debido a que la inseguridad ganó espacio los casos se multiplicaron y Mendoza no fue la excepción.

El pasado mes de febrero un chico de 15 años, al advertir que siete sujetos llegaban a su casa de El Algarrobal, tomó el arma de su padre (calibre 38) y disparó al grupo, matando a uno e hiriendo a otro, mientras que el resto escapó.

Y hace un par de años, Hugo Correa, un ferretero de Las Heras, respondió la agresión de los ladrones y con un arma calibre 40 los mató a ambos. Uno murió en el lugar y el otro en un centro asistencial.

También la crónica policial hizo referencia a otro hecho, cuando Rubén Ocampo, un almacenero de Palmira (donde hoy se produjo este hecho de la nota principal) después de forcejear con los ladrones, logró arrebatarle el arma a uno de ellos y con ella disparó, matando a uno de ellos.

Sin embargo este tipo de acciones no siempre termina bien. Hace un año, Ramón Escudero, de 73 años, recibió un tiro en el pecho, cuando intentó detener a mano limpia, a un par de ladrones que habían asaltado una despensa de la Villa Teresa, en Fray Luis Beltrán.


Fuente: Diario Los Andes

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