Durante la jornada de este miércoles, los integrantes de la Suprema Corte concurrirán al penal de Almafuerte para resolver los pedidos de casación presentados por la defensa del jefe criminalMarcelo Gato Araya, y de esta manera determinar si queda en libertad o sigue en prisión.
A mediados de agosto, Araya estuvo a un paso de recuperar la libertad a pesar de tener dos condenas a prisión perpetua por dos sangrientos homicidios ocurridos en Godoy Cruz y Luján.
El hecho, que generó un importante revuelo en los Tribunales, se produjo debido a que la defensa había presentado un pedido de casación en ambas causas, los años pasaron y la Corte no se pronunció en ninguna.
A esto se le sumó que en uno de los fallos se venció el plazo de prisión preventiva, mientras que en el segundo ningún fiscal la solicitó.
En ese momento fue el fiscal de Cámara Javier Pascua quien debió pedir una prórroga de la medida cautelar que afecta el derecho de la libertad de una de las causas, lo que le permitió a la Justicia ordenar que Araya permaneciera tras las rejas, mientras la Suprema Corte decidía su futuro.
Ahora los miembros de la Sala Penal, con un importante operativo de seguridad, concurrirán al penal de Cacheuta. En ese establecimiento carcelario de máxima seguridad se realizará la audiencia en la que se definirá si se da lugar a los recursos de casación presentados por la defensa del Gato o si deja firme las condenas y de esta manera sigue detenido.
En tanto, en dos semanas –el 17– arrancará el juicio en los Tribunales Federales que tiene a Araya imputado como líder de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas y contrabando de elementos de electrónica.
Junto a él hay 19 personas acusadas y señaladas como miembros de la banda.
Araya, quien fue señalado como el enemigo de Daniel el Rengo Aguilera –el líder de la barra brava de Godoy Cruz– fue encontrado responsable de dos crímenes.
El primero ocurrió el 4 enero del 2010 en el barrio La Gloria, cuando Exequiel Salas fue asesinado de tres disparos. En ese momento, Araya fue señalado como el instigador del hecho y recibió la pena máxima. Héctor Morales fue condenado como el autor material.
Dos años después, el nombre de Araya volvía a sonar en boca de los investigadores. Esta vez lo acusaron como el instigador los homicidios de dos albañiles ocurrido en el Carrizal. Las víctimas –Darío Chochán Echevarría (28) y José Chirola Escudero Rivarola (40)– trabajaban en una vivienda del padre de Aguilera.







