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POLICIALES

Acá me maté un guacho la frase que complica al acusado

Gustavo Seré está imputado por el crimen de Emir Cuattoni, el chico de 15 que recibió un balazo que no era para él en abril del año pasado y dejó de existir 42 días después en una clínica privada. Este hombre de 38 años fue detenido la semana pasada después de que un testigo lo ubicara en la escena. Seré asegura que nada tiene que ver en el hecho de sangre pero la Justicia, a través de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos, sostiene lo contrario.

Las últimas horas del instructor metalúrgico han sido movidas y complicadas: recibió una golpiza en la cárcel de Boulogne Sur Mer y declararon otros dos testigos en el expediente: uno lo vinculó al episodio ocurrido en la esquina de Perito Moreno y Avenida del Trabajo, a metros del Parque Benegas, y el otro, una ex secretaria, reveló algunos pedidos que le hizo con su perfil de Facebook a las pocas horas del ataque que sufrió Cuattoni.

El primer testigo, un ex empleado de Seré, se contactó con la Justicia en las últimas horas después de haberse comunicado con el 911. Dijo que le llamaron la atención algunas acciones de Seré el año pasado y quiso contarlas en la instrucción.

De acuerdo con fuentes de la causa, reveló frente a la fiscal que, meses después del hecho –cuando el joven Cuattoni ya había fallecido– circulaba en un vehículo con quien era su patrón y otro empleado y que pasaron por la zona del Parque Benegas. En ese momento, describió el testigo, Seré les dijo: “Acá me maté un guacho”.

Esta declaración se sumó a otras dos que complican al metalúrgico. La primera fue de un joven que caminaba cerca de la escena cuando le dispararon a Cuattoni y a los dos chicos que se encontraban con él.

El testigo, de 18 años, reconoció a Seré porque lo había visto en una fiesta días antes junto con el padre de uno de los menores que transitaba con Cuattoni.

Por su parte, la otra testigo es una ex secretaria del acusado. Relató en la causa detalles que son de importancia para el expediente, ya que se trata de un caso que depende de la declaración de los testigos al no hallarse el arma homicida, entre otras pruebas.

La mujer contó que, a las pocas horas del disparo que hirió al adolescente, cuando ella desconocía lo que había sucedido, su jefe le pidió que le armara una carpeta de fotos en la que se lo ve posando en distintas provincias argentinas y las subiera a su perfil de Facebook.

Para los detectives no se trató de una declaración más ya que, sostienen, se trató de una maniobra para despistar a los pesquisas si, en algún momento, lo ponían como sospechoso del ataque. Lo cierto es que la instrucción avanzó en las últimas horas con la declaración de nuevos testigos, los que podrían complicarlo en el futuro. Mientras, la defensa, a cargo de Pablo Cazabán, espera que la Justicia de Garantías fije día y hora para resolver el pedido de libertad.

El control jurisdiccional será analizado por la titular del Primer Juzgado, María Cristina Pietrasanta.

La muerte de Emir Cuattoni, ocurrida a fines de mayo del año pasado después de ser baleado por un hombre que no conocía generó marchas y pedidos de Justicia. La familia, a través de sus padres, hasta contrataron a un ex policía para que realice una investigación paralela a la de la Justicia.

Después de más de un año y medio se detuvo al principal sospechoso, quien asegura que nada tiene que ver con el hecho. Creen que se trata del hombre que abordó a tres jóvenes en el Parque Benegas mientras manejaba una Toyota Hilux y que luego se bajó para gritarle a uno de ellos.

Acto seguido, habría tomado una pistola calibre 9 milímetros y disparado contra ese joven, oriundo del barrio La Gloria, pero el proyectil dio en la espalda de Cuattoni, quien vivía cerca del lugar.

Le dieron una golpiza en San Felipe

Gustavo Seré, el único imputado que tiene la causa por el crimen de Emir Cuattoni, recibió una paliza en las últimas horas en la cárcel de San Felipe.

Fuentes intramuros contaron que un grupo de presos lo golpeó por causas que son motivo de investigación. Debido a esto, el Servicio Penitenciario lo trasladó a la penitenciaría vecina, la de Boulogne Sur Mer.

Esto fue luego de que el abogado defensor, Pablo Cazabán, presentara un pedido ante la fiscal del caso, Claudia Ríos, para que se resguarde la integridad física de su cliente.

La magistrada, enterada de la situación, pidió a las autoridades que arbitren los medios necesarios para proteger al interno mientras pasa sus días en prisión.

Fuente Por: Exequiel Ferreyraeferreyra@elsoldiario.com.ar

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