El Tomba cantó bajo la lluvia. Su mejor canción. La versión que estaba esperando desde hace tiempo desde que el director Lucas Bernardi maneja la “banda” Bodeguera.
Esta vez sí sonaron los acordes en su esplendor, con piezas individuales de alto nivel y un conjunto que nunca desafinó.
Sin dudas fue el mejor concierto de los muchachos del rosarino en este año. Completo. De punta a punta. Desde la música que se manifiesta en cada toque exquisito, hasta el toque final de los instrumentos acompañados con el grito de gol.
El Expreso no convirtió tres goles por casualidad o por culpa del azar, los generó y facturó en base a salida clara, rotación, lucidez en cada acción y tremenda contundencia al pisar el área contraria.
Godoy Cruz necesitaba un actuación así sobre el escenario del Malvinas para acercarse más a lo que pretende el adiestrador. Más allá de algunos resultados positivos, los pasajes de buen juego se habían dado en cuentagotas y eran más las miserias y las dudas lo que sobresalía en cada presentación.
Bernardi propuso una idea en su llegada, planteó su estilo en cancha y el equipo nunca terminó de convencer, con rotación de jugadores en el medio, expulsiones, doble competencia y rivales de jerarquía enfrente. En este contexto se extrañaba mucho el modelo que se caracterizó y se hizo fuerte en Primera División.







