La demorada designación del nuevo secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) podría tener algún avance mayor en las próximas horas en Quito, donde hoy coincidirán presidentes de la mayoría de sus países miembros, entre ellos Mauricio Macri, para asistir a la asunción del electo ecuatoriano Lenín Moreno.
El tema estará en la “cumbre” informal del organismo que integran la docena de países suramericanos, que anoche confirmó a este diario una fuente de la Cancillería argentina, a la que convocará Macri en su condición de presidente del país que desde hace un mes ejerce la presidencia pro témpore por un año de la Unasur, después de la ceremonia de asunción de Moreno.
“Pero seguramente las situaciones de Venezuela y de Brasil ocupen la mayor parte de la agenda”, anticipó la fuente. Curiosamente ese debate se producirá con la casi segura ausencia en Quito de sus presidentes Nicolás Maduro y Michel Temer.
Aun así el Gobierno argentino espera avanzar en el consenso con el que históricamente (nunca lo fue por mayoría simple ni por unanimidad, puesto que no está reglamentado) la Unasur ha designado a los cuatro máximos responsables ejecutivos en su década de existencia: los entonces ex presidente Néstor Kirchner, ex canciller colombiana María Emma Mejía, ex canciller venezolano Alí Rodríguez y ex presidente colombiano Ermesto Samper, este último único reelecto, que estuvo por casi dos años y medio.
Dos ex presidentes y dos ex cancilleres, toda una tradición para un organismo joven en comparación con la OEA, a la que en otros tiempos políticos en Suramérica, la década pasada pretendió contrapesar, a la que en este demorado proceso de designación del sucesor de Samper hay quienes intentan preservar y quienes romper.
Los primeros estuvieron inicialmente encabezados por Venezuela, Ecuador y Bolivia, que sentaron esa posición durante la reunión de cancilleres en Quito, cuando el 31 de enero pasado, Samper puso fin a su mandato. La más enfática en ese sentido fue Delcy Rodríguez, la canciller de Venezuela, que entonces ejercía la presidencia pro témpore.
También allí los ministros de Relaciones Exteriores de los países de la Unasur se fijaron un plazo de un mes para alcanzar un consenso en torno a quién sería el remplazante de Samper, pero a cuatro meses es evidente que ese consenso no llegó, sobre todo porque en el mismo inciden en contrario situaciones como las realidades políticas en Venezuela y ahora en Brasil.
El bloque de quienes pretenden romper con aquella tradición de ex presidentes y ex cancilleres lo encabeza Argentina: impulsa la candidatura del actual embajador en Chile, José Octavio Bordón.
Aunque en realidad responde a otra realidad política predominante en la región, por lo que la postulación del ex gobernador mendocino, ex candidato presidencial y ex embajador en Washington, entre otros cargos, cuenta con el “acuerdo” de otros seis, desde el momento mismo del final del mandato de Samper: Uruguay, Paraguay, Brasil, Colombia, Perú y Chile.
Sin hacer comentario alguno sobre su eventual postulación por parte de Argentina, Bordón dijo ayer desde Santiago de Chile que continúa con sus responsabilidades como embajador, por estas horas en la organización de los festejos del 25 de Mayo.
“Estoy a full con mi actividad como embajador en Chile y trabajo como si me fuera a quedar hasta 2019”, dijo Bordón, quien sin embargo reconoció “estar al tanto de las conversaciones sobre el programa y el plan de trabajo de un eventual secretario general y sobre el funcionamiento estructural” que promueve el gobierno argentino.
Incluso se refirió a los aspectos centrales que Argentina quiere priorizar en este año en el que ejercerá la presidencia pro témpore y para el cual el ejercicio simultáneo de la secretaría general de la Unasur le resultaría clave: “Volver a los principios iniciales, que pueden sintetizarse hoy en: integración física, energética, digital y tecnológica de Suramérica; la región como zona de seguridad alimentaria mundial, y estrategia común de defensa para la paz y las operaciones para la paz, articuladas las catástrofes naturales”.
Fuentes diplomáticas argentinas resaltaron ante este diario que la designación de Bordón podría terminar de tener en las próximas horas el consenso necesario a partir de algunos indicios de parte de Ecuador. Por un lado, el hasta hoy presidente Rafael Correa tomaría distancia del escenario político ecuatoriano por un tiempo (su esposa es belga) para dejar que su sucesor Moreno, aun siendo del mismo partido, desarrolle su propio estilo.
Correa habría sido en quien pensaba el venezolano Nicolás Maduro cuando su canciller propuso seguir la tradición de un ex presidente o un ex canciller para ese cargo.
Y, por otro, el propio Correa, en su visita de la semana pasada al país, le habría hecho saber a la vicepresidenta Gabriela Michetti, a cargo de la Presidencia, que Ecuador no objeta a Bordón. “Más precisamente, que había recibido buenas opiniones sobre el candidato de origen argentino”, dijeron aquellas fuentes.
Nada permite prever, sin embargo, que vaya a anunciarse oficialmente que Bordón será el remplazante de Samper. Aunque el objetivo está por demás claro: “No se trata de dar vuelta estos diez años de inacción de la Unasur con otra visión ideológica sino de ponerla en funcionamiento para lo que fue creada”, dijeron las fuentes.
“Hay que tener una agenda en común pero no subordinada a los avatares de los cambios políticos determinados por las circunstanciales mayorías”.







